Sta. Catalina 0 - Penya 1
Hoy hemos podido ver
a dos equipos que representan las dos caras de la misma moneda en el
fútbol. Una Penya ordenada, que defiende bien, sin grandes alardes ni
colectivos ni individuales, pero que ha ganado los tres partidos
jugados, dos de ellos por la mínima. Enfrente, un equipo local que juega
a lo mismo, pero que ha perdido los tres partidos por un solitario gol.
El Santa recuperaba la enfermería, que le había obligado en
partidos anteriores a acudir con un solo cambio de campo o subiendo
Alevines. Aún así, les falta un poco a los lesionados que se fueron
incorporando, el último el viernes, para coger la forma. La primera
parte fue igualada, marcó primero el equipo local pero la jugada había
sido invalidada por falta previa (quiero pensar que fue así, pero juro
que yo no la vi). En un rechace de una salida de nuestro portero,
estorbado por un jugador visitante (aquí no se pitó falta) se quedó sólo
un atacante de la Penya que marcó a placer el único gol del encuentro.
Otra vez, como la semana pasada, perdíamos con un gol de un atacante
solo en el segundo palo, algo a corregir.
La segunda parte ha
sido más alocada, con el equipo local que acumulaba hombres arriba pero
no llegaba claro, y los visitantes que lo intentaban en contras,
desbaratadas por la defensa o el portero siempre. Se pudo empatar en un
chut que salió demasiado cruzado cuando ya cantábamos gol, pero está
claro que la suerte no está de nuestro lado.
El árbitro, bien
en líneas generales, aunque espero que alguna vez toque que se
equivoque a favor nuestro. Es del todo incomprensible que un jugador de
la Penya corté un pase en profundidad a un delantero que se quedaba sólo
con la mano a la altura de la cabeza, pite falta diez metros más atrás
de donde se produjo y no saque tarjeta, pocas veces se ve una
amonestación tan indiscutible.
A seguir trabajando, los resultados tienen que llegar.
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